Que la exfoliación debe ser un imprescindible en el cuidado facial de cualquiera, es algo bien sabido por todos… pero, más allá de ser necesaria para eliminar las células muertas, ¿sabes para qué más es indispensable? O ¿qué diferencia hay entre la exfoliación química y la mecánica? Y, aún más importante, ¿cuál le va mejor a tu piel y para qué debes usar cada una?... Si no conoces todas las respuestas, ¡tranquila! hoy te lo contamos todo aquí.

¿POR QUÉ ES IMPRESCINDIBLE?

Básicamente por una cuestión de “efecto dominó”. Me explico. Aunque no lo percibas, tu piel, cada día elimina de forma natural miles de células muertas. El problema es que si no le ayudas a desprenderse de ellas, se irán acumulando y provocando, en primer lugar, que tu piel se reseque y se apague (sí, ese famoso “tono apagado y desigual” del que todos hablan); y en segundo lugar, que tus poros se obstruyan y aparezcan las temidas imperfecciones, puntos negros y granitos.

¿CUÁLES SON SUS VENTAJAS?

Con la exfoliación no solo ayudas a tu cuerpo en la eliminación de las células muertas de la piel, sino que además: promueves su regeneración celular; mejoras su capacidad para absorber de manera eficaz los cosméticos que le eches; reduces la aparición de arrugas y líneas de expresión; favoreces la circulación; previenes los puntos negros y granitos; mejoras su capacidad para retener la hidratación; y hasta estimulas la producción de colágeno y elastina para que tu piel esté más firme y joven... Todo ventajas, ¿no crees?

¿QUÉ TIPOS HAY?

Exfoliantes Mecánicos o Físicos. Básicamente son todos aquellos en los que la eliminación de las células muertas se produce por el movimiento físico contra la piel. Para que nos entendamos, es el exfoliante común de toda la vida… el típico de azúcar o el cepillo facial como el Clarisonic. Lo bueno de estos es que mejoras la circulación mientras notas al instante la piel más limpia, brillante y suave. Lo malo es que solo llega hasta la capa más superficial y, si ejercemos mucha presión o elegimos uno de baja calidad, puede llegar a irritarnos la piel y hasta a causarnos microdesgarros. Por eso, siempre recomendamos usar exfoliantes mecánicos suaves como la esponja Konjac que podrás utilizar incluso a diario.

Exfoliantes Químicos o Enzimáticos. Son aquellos en los que la exfoliación se realiza gracias a su formulación a base de enzimas o ácidos (tranquila, son ácidos suaves de origen natural). Se aplican sin frotar y sin necesidad de dejar actuar, y suelen venir en forma de limpiadores, tónicos, serums e incluso cremas hidratantes. Lo bueno es que llegan a las capas más profundas de la piel logrando una limpieza superior, y además ayudan a estimular la producción de colágeno, reducir arrugas, y reafirmar e iluminar la piel. Lo malo es que debes saber exactamente cuál le va bien a tu tipo de piel para no irritarla... Por simplificarlo mucho, dentro de este tipo de exfoliantes, los hay de dos tipos: los que llevan ácidos AHA (ácidos alfahidróxidos como el ácido glicólico o el cítrico) y los que llevan BHA (ácidos betahidróxidos como el ácido salicílico). Los AHA son ideales para pieles sensibles o normales, y para todas aquellas que tengan problemas como daño solar, hiperpigmentación o tono desigual (el sérum Mela 14 es uno de los exfoliantes más efectivos con AHA). Los BHA por su parte, son ideales para pieles grasas, mixtas o acnéicas porque son los que mejor penetran y atraviesan toda la porquería que se acumula en los poros, logrando limpiarlos y evitando que aumenten su tamaño, produzcan sebo en exceso o aparezcan los temibles granitos (el exfoliante BHA Blackhead o el tónico Aloe BHA son perfectos para este tipo de problemas). No obstante, si quieres combinar lo mejor de ambos ácidos, tienes cosméticos super efectivos que lo hacen por ti, como el tónico AHA/BHA Clarifying Treatment Toner.

Ahora que conoces para qué sirve cada exfoliante, elige el tuyo e incorpóralo a tu rutina. Recuerda que mientras el mecánico se debe usar 1 o 2 veces por semana (si es suave incluso más), el químico puedes utilizarlo a diario (los de formulación más fuerte, déjalos mejor para la noche). Y, muy importante, si es de día, aplícate siempre protector solar después de usarlos.

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